Licor típico de Barcelona, muy apreciado como aperitivo y digestivo.
Cada año a finales del mes de Junio, se ponen a macerar en aguardiente las nueces verdes junto con otros frutos y hierbas que acaban de proporcionarle su personalidad en el aroma y el sabor. Una vez envejecida, se filtra, se prepara en jarabes y se deja en reposo en barricas de roble.
Se acostumbra a beber muy fría, recién sacada del congelador. Ideal para acompañar toda clase de postres, especialmente, helados. También se utiliza mucho en la elaboración de platos culinarios.
Un placer tomar después de una buena comida, una copa de ratafia con hielo o a temperatura natural.
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